- La paz en Nicaragua no es solo la ausencia de conflictos, sino la presencia de derechos restituidos
Carlos Emilio López Hurtado (*)
La paz en Nicaragua es una conquista histórica, una construcción social colectiva, en donde el pueblo es el principal protagonista hacedor de paz, una condición básica para erradicar la pobreza, construir una sociedad que se organiza y estructura en base a la justicia social, una herencia de las luchas de nuestros ancestros, un legado de las luchas por la liberación de todas las formas de dominación colonial y neocolonial, un logro de la Revolución Popular Sandinista, un fruto de las grandes gestas y epopeyas por la defensa de la soberanía y la dignidad nacional, es el legado de nuestros mártires, héroes y heroínas, es:
“Patrimonio excelso del pueblo nicaragüense”, la “tenemos y defendemos y resguardamos”, “no es solo esperanza, es la certeza de que vamos bien y de que vamos adelante siempre más allá, como nos enseñó Sandino”. (Compañera Rosario Murillo, Copresidenta de la República).
La paz es la columna vertebral del modelo del Estado revolucionario, que es de bien común, prosperidad colectiva, inclusión social, equidad e igualdad en prácticas de género, protagonismo de las mujeres y la juventud, respeto a la diversidad cultural de los pueblos originarios y afrodescendientes, restitución de derechos individuales y colectivos; de derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales del campesinado, trabajadores, emprendedores, personas con discapacidad, del pueblo en su conjunto.
Modelo de desarrollo humano pleno centrado en las personas, familias y comunidades; modelo de democracia directa, de poder popular, del Pueblo-Presidente; modelo de justicia social. Cada una de estas manifestaciones de la paz no solo están consignadas en la Constitución Política de la República, sino que además son una realidad en el día a día del pueblo de Nicaragua.
La paz es la esencia del gobierno de Nicaragua que es de Reconciliación y Unidad Nacional, llamado así no por una categoría nominal, sino por una práctica política, cotidiana, y consciente, una praxis política revolucionaria que une reconciliación y paz como dos dimensiones inseparables en la construcción de la patria bendita, libre, soberana, justa y próspera. Un gobierno que se “fundamenta en valores cristianos, ideales socialistas, prácticas solidarias, desde la cultura e identidad nicaragüenses”. (Artículo 3 de la Constitución Política).
Desde esta perspectiva fundamentada en las Bienaventuranzas de Cristo, honramos a los verdaderos profetas que anuncian y practican la paz y la reconciliación, entre ellos al Cardenal Miguel Obando y Bravo, Cardenal de la Paz y la Reconciliación, reconocido de esta manera por el pueblo y plasmado así en el Preámbulo de la Constitución Política. Además, la Ley 1272, aprobada el 19 de enero del 2026 y publicada un día después en la Gaceta, Diario Oficial, establece “el 2 de febrero, Día Nacional de la Reconciliación y la Paz, celebrando la vida y el legado del Cardenal Miguel Obando y Bravo”.
Cardenal Miguel: promotor de la reconciliación y la paz
El Cardenal de la Paz y la Reconciliación nos enseñó a superar las divisiones, trabajar en unidad por el bien común, optar por el diálogo como método permanente para resolver nuestros desentendimientos y desencuentros, construir el camino de la concordia, fraternidad y la hermandad entre toda la familia nicaragüense, viéndonos, tratándonos y conviviendo en armonía.

El sandinismo es generoso, sabe reconocer a religiosos y a seculares, a quienes hacen aportes a la patria y la construcción de la cultura de paz, que es la cultura de la convivencia fraterna, que está libre del espíritu maligno del odio y la confrontación, se reconoce sin mezquindades o nimiedades a todas las personas que son capaces de sembrar la buena semilla de la unidad nacional.
Por eso el Estado creó por medio de Decreto Ejecutivo, la Medalla de Reconciliación y Paz Cardenal Miguel Obando y Bravo. Se creó considerando “Que su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando Bravo ha sido a lo largo de su vida y desde su investidura sacerdotal uno de los más grandes promotores y exponentes de la Reconciliación y la Paz, manteniendo una constante lucha a través del diálogo”. El decreto estatuye que la medalla será entregada por la Presidencia de la República a “las personas naturales o jurídicas, nacionales y extranjeros que con su trabajo hayan contribuido a promover la paz y la reconciliación”.
El primero en recibir esta medalla fue el ex vicepresidente Jaime Morales Carazo, este 9 de febrero. En el Acuerdo Presidencial, firmado por el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, se decidió otorgar la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío y la Medalla de Reconciliación y Paz Cardenal Miguel Obando y Bravo a don Jaime por sus méritos, como ”Ejemplo Magnífico de la Cultura de Reconciliación y Paz del Pueblo y el Estado nicaragüense”.
En otro Acuerdo Presidencial se entregó a doña Amparo Vásquez de Morales la Medalla de Reconciliación y Paz Cardenal Miguel Obando y Bravo, como “muestra de la Unión por la Alegría, la Hermandad y el Bienestar de todas las Familias nicaragüenses, especialmente las Mujeres de todas las edades, y las Madres y Jefas de Hogar, que comparten con ella Fuerza y Espiritualidad, garantías de Vida con Esperanza”.
El día de la entrega de la medalla, el Comandante Daniel recordó algunos elementos biográficos de don Jaime: Escritor de artículos, ensayos y libros, empresario, político, directivo de organizaciones sociales, promotor de inversiones, fundador de universidades privadas y centros de capacitación, jefe negociador entre la contrarrevolución, como su máximo representante, y el gobierno del FSLN liderado por el Comandante Daniel, a finales de los años 80.
Además, como candidato a Vicepresidente en las elecciones del 2006, junto al Comandante Daniel, candidato a Presidente, convirtiéndose esta fórmula en un símbolo de reconciliación y unidad nacional. Luego ejercieron el primer periodo del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional 2007–2011, lo que sentó las bases de la concordia y el encuentro humano entre las familias nicaragüenses.
Responsabilidad histórica de construir presente y futuro
Cuando recibió la medalla, don Jaime afirmó que el diálogo es el camino para resolver los problemas interpersonales y nacionales; “la vía del diálogo es el camino de la paz y el entendimiento entre los pueblos y entre las personas”. Así mismo, el Comandante Daniel -después de narrar los hechos históricos de lucha del FSLN y del pueblo por alcanzar su liberación, su revolución- expresó que el diálogo y la paz es la ruta que tenemos que seguir todas y todos, “con la juventud al frente con amor, dedicación, abnegación para seguir construyendo la Patria Libre, Bendita y Próspera”.
El GRUN ha promovido una cultura de paz, de encuentro humano, de relaciones familiares, comunitarias, escolares, laborales, políticas, sociales que estén basadas en valores de amor, humanidad, unidad, respeto, sentido de pertenencia, identidad, nicaraguanidad, como elementos esenciales para vivir en armonía como la gran familia nicaragüense que somos.
“Tenemos que estar unidos eso nos va a dar las condiciones para la paz y el desarrollo”. (Comandante Daniel Ortega, agosto 2025). “La paz es la fuerza más poderosa para derrotar la pobreza y garantizar el desarrollo”. (Comandante Daniel, enero de 2026).
La paz y la reconciliación para el Pueblo-Presidente no es una prédica vacía y fría, es un solo campo de acción vivo, revolucionario y evolucionario de bienestar social colectivo, que se ha traducido en estos 19 años en la elaboración, aprobación e implementación del Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano, y una constelación de programas económicos, sociales y culturales de nivel familiar, comunitario, municipal, regional para la Costa Caribe y Nacional, cuyos protagonistas son las personas, familias y comunidades.
Los procesos de paz y reconciliación impulsados desde el 2007 hasta la fecha, no han significado una reconciliación basada en el olvido, sino en la responsabilidad histórica de construir juntos un presente y un futuro de estabilidad, tranquilidad, desarrollo humano y dignidad. Así, reconciliar se ha transformado en la unión de voluntades entre todos los sectores de la sociedad; pacificar se ha traducido en garantizar y materializar derechos para todas las familias y comunidades; y ambos procesos de encuentro humano se han convertido en el fundamento ético y político del modelo de paz con justicia social que hoy se erige como el verdadero muro contra la pobreza.

“No debe volver nunca el enfrentamiento, la confrontación, la guerra fratricida, (…) debemos valorar y cuidar la paz”. (Compañera Rosario Murillo).
El Estado revolucionario ha concebido, alimentado y edificado la paz desde una visión integral y sistémica. La paz no solamente como ausencia de conflictos, sino como un derecho colectivo, que está indisolublemente ligado a otros derechos colectivos como la soberanía, independencia, autodeterminación y seguridad. La paz interrelacionada con inversión pública para el desarrollo municipal y nacional; la paz vinculada con crecimiento económico, inclusión social, seguridad humana, que es seguridad integral, seguridad ciudadana, seguridad social y seguridad alimentaria y nutricional.
La paz y la justicia como ámbitos indisolubles que en Nicaragua coexisten de manera viva, vivificante e interdependientes. Lo más grandioso es que las familias nicaragüenses hemos comprendido con espiritualidad y agradecimiento que la paz es un Don, una bendición del Dios de toda justicia.
El General Sandino, maestro del Modelo
En sus múltiples escritos, cartas, manifiestos, declaraciones, entre otros, el General de Hombres y Mujeres Libres plasmó que la paz y la justicia social siempre van tomadas de la mano. Sandino luchaba por la paz y eso era luchar por los obreros y los campesinos, los oprimidos, explotados, los sin tierra, los sin voz; su causa era la causa de la justicia y eso significaba enfrentarse al imperialismo norteamericano, combatirlos y liberar a la patria de sus garras para que viviéramos en absoluta soberanía, independencia, autodeterminación y libertad.
La paz que dignifica, porque rompe las cadenas de la esclavitud y genera libertad. Afirmaba el General: “Considero el más alto deber de todo buen ciudadano nicaragüense procurar por la paz de Nicaragua, pero la paz que dignifica y no la del esclavo”. “Tengo interés en que los hombres que me rodean, se embeban en el más grande amor a la justicia, porque ella es nuestro estandarte de libertad”.
La justicia como causa y fin de la lucha revolucionaria, causa que se lleva a las últimas consecuencias de Patria Libre o Morir: “Nuestra causa triunfará, porque es la causa de la justicia”. “Mi ideal campea en el derecho de ser libre y de exigir justicia, aunque para alcanzar ese estado de perfección sea necesario derramar la propia y la ajena sangre”.
Indicadores que evidencian el verdadero muro contra la pobreza
Todo lo que expresamos en este artículo lo podemos demostrar con indicadores cualitativos y cuantitativos medibles, verificables y constatables, resultados de los planes y programas del GRUN. En Nicaragua se vive y se respira la paz, que es el basamento y condición indispensable en la lucha por erradicar la pobreza. Plasmamos algunos indicadores:
Del derecho al desarrollo: En el 2005 los niveles de pobreza general alcanzaban un 48.3% y de pobreza extrema un 17.9%. Al 2017, con las políticas económicas con justicia social, se logró reducir la pobreza general al 24.9% y la pobreza extrema al 6.9%. El Producto Interno Bruto Nacional, en el 2006 fue de $6,764 millones, para el 2025 se proyecta a $21 mil millones. Se ha aumentado más de 3 veces en comparación con los gobiernos antinacionalistas. El PIB per cápita en el 2006 osciló entre 960–1,225 dólares, para el 2025 se proyecta en 3,017 dólares. Se ha triplicado el PIB per cápita.
Del derecho a la educación. Hoy no existe ningún tipo de cobros en el sistema educativo, la educación es gratuita en todos los niveles y modalidades educativas: en preescolar, primaria, secundaria, educación técnica, tecnológica, educación para educadores y educación universitaria. Llegamos aproximadamente a 1.8 millones de estudiantes, con una permanencia escolar de 92.7%. El analfabetismo se redujo del 23% al 3%, declarando al país libre de analfabetismo desde el 2009.
Se ampliaron modalidades educativas para el campo y estudios en línea, se ha fortalecido la formación docente al eliminar los grandes niveles de empirismo, y lograr profesionalizar al magisterio y alcanzar altos grados de especialización. Se ha impulsado un modelo de formación integral que incluye arte, música, cultura, amor a la Madre Tierra, derecho y dignidad de las mujeres, salud preventiva, ajedrez, inglés, investigación educativa, entre otros. Todos los niveles educativos están integrados en un solo sistema, que es inclusivo, integral, multicultural y orientado a la calidad.
Existe una educación con seguridad alimentaria. El programa de la merienda escolar, garantiza la entrega de 1.2 millones de raciones al 100% del estudiantado en modalidades priorizadas; se distribuyen un millón de paquetes escolares y 60,000 maletines para docentes. El presupuesto en 2006 para educación básica y media fue de C$3,869.5 millones y para educación superior de C$ 734,372,694, y creció en 2025 para la básica y media a C$18 mil millones y para la superior a C$ 9,523.8 millones.
Del derecho a la salud: En 2006 el país contaba con 32 hospitales en condiciones deplorables, mientras que actualmente se dispone de 80 hospitales en condiciones óptimas; los centros de salud pasaron de 125 a 147, y los puestos de salud de 881 en estado de deterioro a 1,432 en condiciones dignas. Las casas maternas, que en 2006 eran apenas 50 y se encontraba en ruinas, hoy superan las 200, funcionando en espacios adecuados, limpios y equipados.
Donde antes no existían laboratorios especializados, hoy se cuenta con un Centro Nacional de Citología, tres laboratorios de epidemiología, un centro clínico especializado para personas con VIH y laboratorios en cada hospital, además de centros médicos especializados que anteriormente no existían.
El personal de salud ha crecido de 23,000 a 38,300 trabajadores, lo que representa un incremento del 166%, acompañado de un aumento sustancial en el presupuesto del Ministerio de Salud, que pasó de aproximadamente C$3,500 millones en 2006 a C$26,500 millones en 2025, lo que implica 7 veces más que los gobiernos neoliberales. A ello se suman altas tasas de vacunación en general y una cobertura aproximada del 90% en vacunación contra el Covid-19, una de las más altas de América Central.
Resultados a la vista
Del derecho a la vivienda: Durante el neoliberalismo el pueblo vivía en casas de tapas de barril, de latas, de láminas de zinc, de plástico y ripios, con un alto nivel de hacinamiento. Había un déficit habitacional de 400,000 viviendas. Entre 2007 y 2025 se han construido y mejorado 148 mil viviendas y al finalizar 2026 se espera llegar a 150 mil. Todo esto por medio de los programas de vivienda como el Bismarck Martínez, de interés social, las Casas para el Pueblo que son gratuitas, y otros programas habitacionales que se desarrollan en conjunto con los gobiernos locales y el sector privado; así como el Programa Nuevas Victorias que se ejecuta con la cooperación del gobierno de la República Popular China.

Derecho a la seguridad alimentaria. El gobierno ha creado un sistema de producción, consumo y comercio, en donde participan las familias, comunidades, productores, emprendedores, pueblos originarios y afrodescendientes, universidades y otros actores económicos y sociales con el acompañamiento de todas las instituciones del Estado vinculadas al tema.
Se impulsan programas como el Hambre Cero al inicio, luego los bonos productivos, programas de infraestructura y tecnologías productivas, la Estrategia Nacional para la transformación y agregación de valor, el programa de fomento del financiamiento al crédito. Diferentes programas que ponen en mano del campesinado tierras, seguridad jurídica, títulos de propiedad, semillas, instrumentos de trabajo, insumos, plantas, abono, alimentos para animales, técnicas agrícolas y conocimientos para producir y comercializar. Todo esto ha generado incremento de la producción de alimentos sanos, comercio y consumo de los mismos.
El resultado de estos programas está a la vista: se ha reducido la desnutrición crónica en la niñez menor de 5 años del 21.9% en 2006 al 5.9% en 2025 y nos hemos convertida en una potencia alimentaria. Aproximadamente el 90% de lo que comemos lo producimos en Nicaragua y se proyecta que para el 2026 lleguemos al 95%. Aquí producimos, comercializamos y consumimos granos básicos, arroz, frijoles, maíz, diferentes tipos de ganado, vacuno, porcino, bovino, carnes, cereales, miel, leche, pollo, huevo, mariscos, frutas, verduras, entre otros productos. “Barriga llena corazón contento”, dice el refrán popular.
Derecho a la seguridad jurídica: Durante el neoliberalismo los niveles de titulación de la propiedad eran muy bajos, sobre todo en los sectores populares que eran constantemente despojados y desalojados de sus propiedades. Entre 2007 y 2025 el gobierno ha entregado 725 mil títulos de propiedad, brindando seguridad jurídica y sicosocial a las familias nicaragüenses

Del derecho al deporte: Actualmente se han construido y mejorado 2,452 infraestructuras deportivas: 1,110 campos deportivos, 710 canchas municipales, 350 estados deportivos de béisbol y futbol, 35 polideportivos, 45 gimnasios municipales, 43 complejos deportivos y 9 piscinas deportivas, y parques acuáticos. El deporte contribuye a mejorar la calidad de vida del pueblo.
Derecho al acceso a los servicios básicos: La cobertura de energía eléctrica en 2006 era del 54%, al 2025 llegamos a 99.8%. La de agua potable en 2006 era del 65%, al concluir el 2025 nos acercamos al 95.5%. La del saneamiento básico o alcantarillados en 2006 era del 26%, al llegar al 2025 se registró el 65%. El crecimiento vertiginoso del acceso a los servicios básicos contribuye a mejorar las condiciones y niveles de vida, la situación de salud y la esperanza de vida al nacer que mide el número de años que viven las personas en un país.
Derechos de las mujeres, niñez y juventud: Existe un listado amplio de programas económicos, sociales y culturales dirigidos a las mujeres, niñas, niños y jóvenes, que han restituido los derechos de estos protagonistas. Distintos organismos internacionales colocan a Nicaragua entre el quinto y sexto lugar con más avances en equidad de género en el mundo. Hay muchos indicadores que muestran cómo se han transformado las condiciones de vida de la niñez y la juventud.
Conclusión
Según nuestra Constitución Política, la soberanía reside en el pueblo, el poder del Estado lo ejerce el pueblo a través de la Presidencia de la República, quien ejerce la Jefatura de Estado y Gobierno y coordina los órganos del Estado: legislativo, judicial y electoral, las instituciones de control y fiscalización y las entidades municipales y regionales; ejerce además la Jefatura del Ejército de Nicaragua, la Policía Nacional y el Ministerio del Interior.
“La batalla por la paz, la libramos todos juntos: Ejército, Policía y el pueblo”. (Comandante Daniel Ortega, diciembre 2024).
La Presidencia está conformada por un Copresidente y una Copresidenta que son el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, quienes han impulsado este modelo de paz y justicia, han sido los inspiradores, acompañantes y guías constructores del muro contra todas las formas de pobreza.
La última encuesta de opinión pública realizada a inicios de 2026, señala que el 98.6% mujeres y hombres nicaragüenses afirman que respiran paz. Esta cifra no puede interpretarse como un dato aislado, sino como resultado de un modelo político, económico y social orientado al desarrollo humano integral, y que cada nicaragüense a nivel personal y familiar es testigo y protagonista del mismo.
En definitiva, la paz con justicia social es el verdadero muro contra la pobreza porque transforma estructuras, distribuye oportunidades, protege derechos y coloca en el centro a la persona. Es un modelo revolucionario y evolucionario que convierte la paz en desarrollo y el desarrollo en dignidad.
(*) Diputado de la Asamblea Nacional